Hacia una Navidad más sostenible

Por | diciembre 4, 2020| 0 Comentarios

Tuve que replantear toda la idea de MI NAVIDAD y empezar a ignorar los whatsapps de mi madre con todas las ofertas navideñas para mi nueva casa.

Viví por 29 años en la casa de Papá Noel; llena de guirnaldas en las escaleras y techos, árbol nadiveño super iluminado y colorido, nacimiento que parecía réplica arquitectónica, mantel, individual, azucarero y hasta el inodoro se vestían de navidad. Ahora, sí no hay duda porque
era la casa de papá Noel ¿no?
Entonces me casé, me mudé y dos meses después era navidad. Pero … la navidad era plástica y encima mi esposo la odiaba (sí, recién me lo dijo, pero de enamorados hasta polos navideños usaba jaja).
Me frustré, renegué y hasta me puse triste. Tuve que replantear toda la idea de MI NAVIDAD y empezar a ignorar los whatsapps de mi madre con todas las ofertas navideñas para mi nueva casa.


Primero, entendí que la navidad no tiene que ser necesariamente roja y verde, ni tiene que estar llena de adornos y después también tuve que aceptar la realidad innegable, de que a los gatos les atrae mucho la decoración de diciembre.
Soluciones, buscar un árbol que no sea tan atractivo para las gatas, lo menos contaminante posible y que no se le tenga que poner luces, si pensaste IMPOSIBLE, yo también.
Por esas coincidencias de Mark Zuckerberg, me apareció en Facebook una publicidad para aprender a hacer adornos en tela y fieltro. ¡BINGO! Mi árbol sería de tela y con la base de una maceta rajada reutilizada.
¿Mi nacimiento? Un pesebre cusqueño tallado a mano que a su vez es uno de nuestros recuerdos de luna de miel. ¿Más adornos? ¡Claro! Botellas de cervezas reutilizadas y vestidas para la ocasión, coronas de eucalipto, más adornos de tela y otros rescatados de la basura.
¿Cómo son mis navidades? PERFECTAS, acogedoras y hasta más fáciles de limpiar.

Marita Mendoza